El Escribidor.

Lunes, 14 noviembre 2005

Animación.

Filed under: Posts de la vida. — Miguel A. Labarca D. @ 11:56 am


Cómo bien decía Edgar Puch, un amigo Boliviano que ahora está en China trabajando en una planta de grifería para baños: “La vida es un vaivén, hermano.” La frase tenía un remate más soez y menos universal, pero quedémonos con el enunciado. La vida va y viene en direcciones insospechadas, pero recurrentes. La semana pasada firmé cinco copias de un contrato con CORFO en las que nos obligamos junto a Rondamón a trabajar considerables horas laborales de los próximos seis meses en un proyecto de animación. Léase “monitos animados.” Esas cosas chillonas y de colores que aparecen en los televisores los sábados por la mañana. Si alguien me lo hubiese dicho, no lo habría creído. Pero tal vez lo hubiera encontrado lógico. Ya he dicho que con Rondamón éramos compañeros de colegio. En ese tiempo él dibujaba. Era de esos animales escolares que hacen monitos mientras el profesor explica numeros mixtos o células procariontes. En todo curso siempre hay dos o tres de esos. A mi me llamaban la atención los dibujantes. Pero mi nivel de dibujo se mantuvo anclado en los casi-palotes de los seis años. Así que me asomaba sobre los hombros de Rondamón, Arrisi o Belmar y les soplaba historias para que hiciéramos comics. Muchos años antes del portal Lyon, el Animé y Batman Begins. Y ellos seguían mis guiones verbales por dos o tres páginas. Generalmente eran las historias de McRelly, un super agente no muy distinto a Bond, Bauer o Bourne. El problema era que luego de media hora se aburrían. Yo era un tirano; es cierto. Y ellos eran impacientes como niños y dibujantes que eran. Así que me mandaban a la cresta y mataban a mi protagonista sin contemplaciones. Durante dos páginas McRelly seguía pistas cuidadosamente sembradas y en la mitad de la tercera página le caía un piano en la cabeza o lo atropellaba un camión. Fin. Mi criminal dibujante volvía a sus libres monitos sin trama y yo, picado, emigraba hacia el dibujante siguiente para venderle una nueva historia de McRelly. Quince años después, con Rondamón hemos sido un poco más persistentes. Ahora los dibujos se mueven, son animales provincianos y su destino final es la incierta, esquiva y siempre ingrata televisión. Esperemos que les vaya mejor que al bueno de McRelly.

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1 comentario »

  1. Realmente me alegro por ustedes, desde una posibilidad hasta lo que la memoria hoy deberá manifiesta como un hecho. De McRrlly a un Pingüino, un Huemul y dos amigos más.

    Los felicito desde las entrañas, y aprovecho de reivindicar las abruptas muertes de McRrlly escupidas por las manos de aquellos dibujantes, levantadas como los trazos visionarios de una generación que disfruto con el sufrimiento del coyote,.. y que en versión más moderna, asesinaron violentamente a Keny en South Park o descuartizaron a tiernos personajes en Happy Tree Friends.

    Killed Keny!!!!

    Comentario por Super — Martes, 15 noviembre 2005 @ 6:14 pm | Responder


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