El Escribidor.

Viernes, 30 diciembre 2005

Olor a pólvora; gusto a cochayuyo.

Filed under: Posts de la vida. — Miguel A. Labarca D. @ 12:49 pm


Cuando era chico, mi papá tomaba el auto y partíamos a ver los fuegos artificiales a Valparaíso para el año nuevo. Casi siempre cerca del mar, a orillas de la línea del tren. Recuerdo la larga espera, esquivando fuegos artificiales caseros. La polémica cuenta en la que nadie se ponía de acuerdo. Y luego los fuegos. Más que la espectacularidad visual a la que con el tiempo uno se acostumbra, el estruendo de las detonaciones y el olor a pólvora. Debe ser nostalgia bélica en mi ADN.

Después comenzaron a tirar fuegos en Santiago y dejamos de ir a Valpo. Pero éste año nuevo vuelvo. Con Andrea, su amiga Alice y su pololo Abbe. Triple A. Se supone que dormiremos en una residencial y se supone que tenemos entradas para una fiesta. No sé cómo saldrá todo eso. Lo que sí sé es que la semana siguiente nos desquitaremos en la playa. Así que los dejo, queridos lectores. Descansar quiero. Me voy, pero les juro que mañana volveré.

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