El Escribidor.

Viernes, 13 enero 2006

Free lunch delivery.

Filed under: Posts de la vida. — Miguel A. Labarca D. @ 2:31 pm


Aquellos que hayan, alguna vez y con cierto grado de entendimiento, estudiado economía, estarán familiarizados con el dicho aquel de “There’s no such thing as a free lunch.” O, para los que fueron al Manuel de Salas: “no existe algo como un almuerzo gratis”. Es una buena frase para recordar en período eleccionario. Su lectura más tontorrona sería: “nada es gratis”. Y no faltaría el romántico que saldría a hablarme del aire, de la amistad, de la risa de un niño… En realidad ese no es el fondo de la frase. El fondo de la frase es más bien que alguien siempre tiene que pagar el almuerzo. Aunque a simple vista no aparezca, hay alguien pagando por los almuerzos gratis. En otras palabras, la vida es compleja, gris, contraintuitiva y con muchas derivadas. Poéticamente hablando, aletea un tábano en Pitrufquén y amanece nublado en Copiapó. Más que un postulado puramente económico, la frase de Friedman es filosofía, principio de vida. Miren debajo de las alfombras, sospechen de las explicaciones simples, destruyan las caricaturas, cómanse sus perjuicios. Un día cualquiera, ya lo sabemos, pueden caer sapos del cielo. O un día cualquiera, como hoy, puede llegar un tipo alto, moreno, de pantalón y polera a tocar el timbre de mi oficina. Y yo, como no lo conozco, asomarme por la ventana y preguntarle que quiere. “Tengo un sobre para multimedia,” es la respuesta. Pensando en propaganda o papelería de Corfo bajo las escaleras con desgano. El tipo me pregunta quien recibe, le doy mi nombre y vuelvo a subir a la oficina. Abro el sobre y adentro hay un cheque. En blanco, cruzado. Menos de 200, más de 100. No es malo. La firma es totalmente legible. Juanita Pérez, digamos, para proteger a los inocentes. Y cómo estudié economía, digo, no free lunch. Ésto debe ser de mi socio. Lo llamo a Antofagasta y le explico que le llegó un cheque de Juanita Pérez. Y entonces, desconcierto, preguntas, preguntas… mi socio dice que no conoce a ninguna Juanita Pérez. Y el sobre sin remitentes, con nuestra dirección y nuestro teléfono. Free lunch a la puerta. ¿O no? ¿Qué creen ustedes, queridos lectores? Será un error explicable o el Lunes alguien vendrá con un cuento del tío. Por el momento, el cheque pende de un chinche clavado al corcho de la oficina, misterioso, inexplicable e irracional. Como un almuerzo gratis.

Foto: Milton Friedman. Gentileza de Google. Gratis, nuevamente.

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2 comentarios »

  1. esa fracesito fue lo único que valió la pena de mi pasada por tu escuela donde tomé el curso introducción a la macroeconomía. igual era fácil con el profe que me tocó: desormeaux.

    Comentario por crisis — Martes, 17 enero 2006 @ 1:22 pm | Responder

  2. Ahora entiendo tantas cosas, Crisis… Tener economía con Desormeaux (AKA: Facilmeaux) no alcanza a ser una “introducción”. Es como sinopsis, degustación de supermercado, de economía, cuando mucho.

    Comentario por Mitch Gómez — Martes, 17 enero 2006 @ 1:58 pm | Responder


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