El Escribidor.

Jueves, 2 marzo 2006

Motines, traidores y mercenarios.

Filed under: Posts Animonitos.,Posts de la vida. — Miguel A. Labarca D. @ 9:08 am


No hay gran odisea posible sin, por lo menos, un motín o escaramuza de motín. Traidores y mercenarios tampoco pueden faltar en toda hazaña grupal que se precie de extraordinaria. Y en las últimas dos semanas hemos tenido traiciones y motines como para llenar varias bitácoras. Me gustaría entrar en sabrosos detalles, pero me esperan los remos.

Han sido días duros, como negarlo. He pensado en alternativas. Cortés quemó sus naves, pero ya había llegado a Cancún. Cualquiera quema sus naves en Cancún. Colón tenía a los reyes y a la Santísima Trinidad de su Lado. Yo con cueva tengo a mi mamá y a mi abuelita. Podría amarrarlos a los remos o lanzar a los tiburones a los traidores. Pero la inspección del trabajo no aprobaría las cadenas y acá afuera lo único peligroso son los estacionadores de autos… y no están precisamente hambrientos.
Así que debemos tomarlo con filosofía de capitán zen. Lo bueno de todo es que cada crisis hace más épico el esfuerzo y hará más sabrosa la recompensa. Lo bueno de todo es que los monitos cada vez se ven mejor y mejor. Lo bueno de todo es que cuando las últimas ratas corren a perderse, sabemos que el barco está limpio y podemos navegar tranquilos, con mucho más trabajo, pero tranquilos, sabiendo que los que quedan son los que merecen quedar y llegar al final. Y sabiendo que mientras menos bocas, más nos toca.
Así que ayer procedí a martillar una moneda de oro en el mastil más grande y dije que el que viera la ballena primero, se la ganaría (la moneda, no la ballena). Política de incentivos, le decían en la universidad. Y eso me hizo recordar a un profesor de Recursos Humanos.
Recursos Humanos era un ramo mirado en menos por la mayoría. No tenía el glamour del Marketing, la elevación teórica de la Economía o el potencial de lucimiento aritmético de las Finanzas. Era un ramo “palta”, “pa’ mamás”, con modelos teóricos que eran momumentos a la obviedad. Era, al final, un sitio en el que nadie quería construir. Pero un profesor, de cuyo nombre no quiero acordarme, nos dijo un buen día que la razón de enseñarnos RRHH no era para preparar gerentes de Recursos Humanos, sino para prepararnos a nosotros para trabajar con gente. “Independiente de lo que hagan, de lo capaces que sean, o de los presupuestos que manejen, todas sus grandes crisis van a pasar por el mismo factor: la gente.”
Y tenía al mismo tiempo todo y nada de razón. Toda la razón: es cierto que por ahí pasan todas las crisis (y todos los logros). Nada de razón: un ramo no te enseña a trabajar con gente. Una carrera no te enseña a trabajar con gente. La vida, como en tantas cosas, es la única profesora certificada en eso. Y éstas últimas semanas he tomado lecciones intensivas. Bienvenidas sean, entonces.

Foto: ¿Colón o Ahab? No debiera importar demasiado. Aquellos que saltan del barco a mitad de camino, nunca llegarán a ningún lado.

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