El Escribidor.

Martes, 6 junio 2006

“La Sagrada Familia”

Filed under: Posts de Pelicula(s) — Miguel A. Labarca D. @ 1:21 pm

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Quería ver “La Sagrada Familia” desde antes de vacaciones. Esperaba, por el bien de nuestros cineastas, que durara en cartelera, pero intuía que no sería así. Mi plan era terminar de hacer las maletas y, horas antes del vuelo, ir a verla. Andrea casi me echó de la casa. Cómo se te ocurre que te vas a ir al cine, como si no hubiera nada que hacer acá. La gente se urge mucho con los viajes y Andrea no es la excepción. Yo soy un ciudadano del mundo, así que me los tomo con andina. Pero mi matrimonio está primero. La familia está primero. Porque es la base de la sociedad. Lo que nos lleva a un chiste de Mafalda. Miguelito (¿o Felipe?) leía que “la familia es la base de la sociedad” y su triste reflexión en el cuadro siguiente era: “La mía no tiene la culpa de nada.” Nada más cierto. Lo que los “defensores de la familia” suelen olvidar es que la familia es la base de todo lo bueno, pero también de todo lo malo de la sociedad y los seres humanos. A veces, escuchando las historias que Andrea trae del consultorio (abusos, violencia, niños mal enseñados, madres histéricas, abuelas locas) uno se pregunta si no sería mejor un sistema de internados espartano que quitara a los hijos a sus madre y los educara en la virtud y la sabiduría. Podría ser. Pero no con éste ministro de educación. Pero vamos a la película.

La Película.

Tenía razón de querer verla antes de vacaciones. Mientras más voy a cines “alternativos”, más amo al Hoyts. El Cine Alameda es lindo, nos dejaron pagar estudiante y nos sonrieron harto. Pero nos obligaron a ver la primera mitad de la película con una distorsión de audio que convertía la música en un solo de Jimmy Hendrix (pero de Jimmy Hendrix agonizante) y exigía un esfuerzo permanente por adivinar que decían los personajes. Al comienzo pensamos que el audio era REALMENTE así ya que la película es “tipo Dogma”, pero era mucho y cuándo, con un chasquido la cosa se arregló, nos dimos cuenta que habíamos estado sub escuchando por media hora.
A pesar de aquello, la película cumple y por momentos más que eso. Para los desinformados de siempre, cuenta la leyenda que el director escribió un guión de 10 páginas y se fue con los actores a Tunquén a construir-improvisar-descubrir la película allá en poco más de un fin de semana. Filmó en digital todo lo que pudo y luego se encerró a tomar café, destruirse el colon, sacarse el pelo y editar horas de horas de posible película. O sea, hizo lo que todos quienes soñamos con hacer una película debiéramos hacer pero no nos atrevemos. Ya por eso, merece aplausos y sombreros al aire. Más todavía con el resultado.

Lo bueno.

Más allá de la historia, las intenciones, la tesis o el escándalo, “La Sagrada Familia” es una película de personajes y de sensaciones. Contra lo posible, los personajes (al menos los principales) son interesantes y creíbles. Se agradece que el padre no sea una caricatura del poder, el logro y la tradición (como el papá del protagonista de “Se Arrienda”). No sé si será mérito actoral o de dirección, pero me parece que fue un tremendo acierto hacerlo conservador, pero no tanto, algo intelectual, algo fantoche, algo seguro, algo desesperado. Patty López está increíble, confirmando que en el nivel actoral de una película el casting es tan importante como el casting. Patty puede no ser creíble como Ofelia, pero por Dios que convence como estudiante de teatro mensajera de la tentación. El hijo me pareció correcto aunque es el mismo tipo de protagonista que ya me estoy cansando de ver en el “nuevo cine chileno”: perdedor, desganado, débil, apático. Play, Se Arrienda, Paréntesis, La Sagrada Familia. Ni a Scherson ni a Fuguet ni a Campos ni a los chicos de Paréntesis les gustará la comparación, pero por favor, todos los loosers son perfectamente conmutables entre películas sin alterar el producto. Me dirán que probablemente estamos reflejando una nueva generación, “desencantada”. Puede ser, esa es la alternativa buena. La otra alternativa es que sólo estemos mirándonos el ombligo y hablando del sub-grupúsculo de pelotas que nos dedicamos (o queremos dedicar) al cine. Cómo es poco rentable, todos dependemos en alguna medida de la caridad familiar. Y para depender de eso, todos venimos de familias con plata. Y cómo es incierto y poco aceptado, todos peleamos con los papis. Y cómo es frustrante, a todos nos da penita. ¿Pero representa aquello nuestra sociedad o nuestra generación? ¿Deberíamos representarla o está bien que sigamos tocando la misma tecla? No tengo idea, pero me lo pregunto.
Pero incluso más allá de los personajes hay un logro, tal vez involuntario, pero no por eso menor que podríamos llamar “SENSACIÓN PLAYA”. No sé para ustedes, pero para mi, los más memorables recuerdos de playa no se asocian a verano, bikinis y palmeras sino más bien a neblina, frío, fogatas, casas de madera, arena fría y una sensación de irrealidad, pausa y mundo paralelo que “La Sagrada Familia” rescata a la perfección. Hay detalles notables, como la bufanda. ¿Quién no ha compartido un chaleco o un gorro en un viaje a la playa? ¿Quién no ha hecho o dicho cosas que nunca diría en Santiago? Es obvio que no fuimos con Patty López, así que nos quedamos sólo en la piscola, el atraque y tal vez un modesto pito, pero es un problema de cantidad y exageración dentro del mismo concepto. Cada película se hace memorable para cada uno por distintas cosas. En mi memoria, “La Sagrada Familia” será memorable por la sensación-playa.

Lo no tanto.

Sus fallas provienen de la misma fuente que sus aciertos. Poco guión y mucha improvisación. De alguna forma la historia me dejó con gusto a poco. La historia tiene un final claro, algo abierto, pero definido e intencionado, incluso un poco forzado, tal como el mutismo de la amiga (el personaje más fome, utilitario y prescindible de la película). Pero no sé si era el final que necesitaba. “La Sagrada Familia” no es una película minimalista. Pasan cosas importantes y fuertes que, a mi jucio, merecían un final que se hiciera cargo y fuera hasta las últimas consecuencias. Me van a decir que tengo el cerebro lavado por Hollywood, que la pasividad final tiene una intención y un simbolismo, pero no me convencerán. Quedé con ganas de más.

Escándalo y marketing.

“La Sagrada Familia” es muchísimo menos escandalosa que su publicidad y las declaraciones de sus realizadores. Okey, tiene un par de escenas que podrían escandalizar, pero no más que una película de, por ejemplo, Almodóvar. Y todo el bla-bla anti iglesia no es más fuerte que lo que cualquiera escucharía en un asado o conversación de amigos-borrachos-profundos.
Y, más importante aún, “La Sagrada Familia” es mucho más que escándalo. Es interesante como película más allá de su intención disruptiva, que la tiene; es una película, no un panfleto. Lo digo porque estoy seguro que muchos dejarán de ir a verla por considerarla, a priori, propaganda barata. Pero, ¿podemos acusarlos de prejuiciosos? Creo que en éste caso no, porque ese es precisamente el mensaje que la película ha dado.
A mi los escándalos, revoluciones, herejías y espantamientos de burgueses me dan lata. Por un lado, no me escandalizo ni espanto, por otro, estoy lejos de ser revolucionario. Además vengo de una familia laica, fui a un colegio laico, nunca me obligaron a hacer religión ni me sentí juzgado, perseguido o forzado a nada. Podría decir que la mayor marca de la iglesia en mi infancia y juventud era cuando mi abuelita me enseñaba a rezar “Ángel de la guarda, dulce compañía…” Entiendo que no sea el caso de otros, pero hay algo contradictorio en combatir la intolerancia de la iglesia (o más bien, de alguno de sus fieles y ministros) con más intolerancia anti-iglesia.
En cualquier caso, pasando a lo objetivo y teniendo en cuenta lo anterior me permito hacer una crítica sobre la campaña de marketing de la película. ¿Les habrá servido hacer hincapié en los contenidos controversiales en lugar de promocionarla cómo el drama familiar que también es? O sea, Patty López mostrando el escote está bien, pero ¿qué pasa con el nombre, con “Un fin de semana para nada santo” y con las declaraciones?
Veamos. Me parece que el público que se siente atraído con esa campaña de marketing es un público que ya hubiese ido a ver la película leyendo sus críticas, sabiendo que fue premiada y de qué se trata. Es decir “cinéfilos-liberales-adultos-jóvenes”. ¿Pero qué pasa con el “semi-cinéfilo-de-fin-de-semana-ABC1-bastante-conservador”? Sin duda lo alejaron de la película. Estoy asumiendo que todo es un negocio y querían maximizar el público. Me dirán que son artistas y les interesa más generar discusión e impactar socialmente. Con mayor razón debieran haber procurado atraer público más diverso al que la película de más que pensar.
Y si la idea era atraer “adolescentes-rebeldes-que-odian-al-profe-de-religión”, no sé en qué mundo viven si supusieron o tuvieron alguna esperanza que la película sería calificada para algo menos que 18 años. Incluso obviando la censura, ¿qué porcentaje de menores de 18 preferirían “La Sagrada Familia” a “Misión Imposible” o “X-Man”? Sé que estoy siendo general después de la batalla, pero a lo mejor la observación puede servir para la distribución en video. Yo omitiría cualquier comentario ideológico y diría lo mejor que se puede decir de una película: que es buena.

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2 comentarios »

  1. Hola,
    muy interesante tu comentario… yo nada más “te me aparezco” para decirte que a mí también una de las cosas que más me gustó de la película es eso que describes como uno de sus logros: la sensación playa… o sea, salí de la película diciendo “me acordé de los viajes de ‘fines de semana en la playa'”… y si, en invierno, en los roqueríos, pegada mirando al mar, con camanchaca y con todo…

    Divertida la coincidencia de evocación… y en fin, que bello el litoral chileno (Tunquen en particular, aunque sea re-cuico)

    Saludos

    Comentario por Claullitriche — Martes, 6 junio 2006 @ 7:45 pm | Responder

  2. Toda la razón sobre la campaña de marketing. Mea culpa.

    Comentario por Andres Waissbluth — Martes, 6 junio 2006 @ 11:24 pm | Responder


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