El Escribidor.

Miércoles, 5 julio 2006

“Los Debutantes” (el escribidor y los directores)

Filed under: Posts de la vida.,Posts de Pelicula(s) — Miguel A. Labarca D. @ 6:51 pm

La Gracia es con crema.

Cuando vi “Los Debutantes” por primera vez, en el cine, estuve a punto de llorar como dicen que lloró Alejandro Amenabar cuando vio “Sexto Sentido” (porque él tenía la misma idea para “Los Otros” y la vio hecha antes de poder hacerla él). Digo, casi, porque en realidad no lloré. Probablemente soy menos sensible que Amenabar y probablemente “Los Debutantes” no se parecía tanto a la película que quería hacer yo, pero sí lo suficiente como para que Parrao me lo hiciera notar: “mira, Frenos de Aire,” recuerdo que dijo.
Más allá de las coincidencias temáticas y de género, hubo algo en “Los Debutantes” que me dio gusto-envidia y que nunca había visto en otra película chilena. Una sensación de una película hecha con el acelerador a fondo y los amplificadores al máximo. Sin temor de contar una historia extrema y tremenda. Sin temor de crear un mundo cerrado. Sin temor de usar tópicos de género (jovencito se enamora de mujer fatal del jefe) y, sobretodo sin temor de asumirse película. Me da la sensación, no soy un estudioso del tema, así que es sólo sensación, de que antes de “Los Debutantes” las películas Chilenas (películas masivas, no hablo Ruiz ni de Jodorowsky) eran concebidas desde el vacío, haciendo de cuenta que el cine no existía y había que partir de cero. “Los Debutantes” en cambio se apoyaba y aprovechaba toda la educación cinematográfica que el chileno medio ya tenía hace tiempo en el bolsillo. Saltos temporales, jump-cuts, cambios de punto de vista… nada del otro mundo para los espectadores, pero, de alguna manera, una revolución para las películas chilenas que estábamos acostumbrados a ver hasta el momento.
Y la crítica la recibió bien, imagino, por razones parecidas. Y si no hubiese tenido buenas críticas, no la hubiera ido a ver jamás. Recuerdo que las primeras campañas de difusión en medios la voceaban como “la película de la geisha”. Luego salió una chiquitita bailando con crema pastelera en el “De Pé a Pa”. Yo estaba SEGURO que iba a ser un bodrio, podría haberlo firmado. Pero las seguridades a priori valen nada. Pregúntenle a Ronaldiño, no más.
Luego, mi amigo Gorostiza me contó que el director de la película era el compañero de universidad que se había ido a estudiar cine a Cuba. Gorostiza me había comentado de él en la universidad, pero yo no le había creído mucho. Recordé una conversación de pasillo, junto a las palmeras interiores de la facultad de economía.
– Viste, Gómez. Te tienes que ir a Cuba -decía Gorostiza.
– Nunca vi el cartel ofreciendo ir a Cuba -le dije yo-. Además no sabría que hacer allá. Soy un burgués, le creo a Smith, el sol me da alergia y el cine Ruso me da sueño.
– Vamos, entonces, vamos a llegar tarde a la ayudantía de Finanzas II -dijo Gorostiza.
Y resulta que ahora Waissbluth se había mandado la tremenda película. Y no parecía cine Ruso. Al salir del cine, absorto, le dije a Parrao:
– A lo mejor debiera haberme ido a Cuba.
Parrao no entendió la referencia.
– No te imagino en Cuba -dijo simplemente.
Pero volvamos a Chile. A lo bueno de vivir en Chile. Lo bueno de vivir en Chile es que Santiago es un pueblo y casi todo el mundo sale en la guía de teléfonos, va a comprar a los mismos lugares y fue a colegios parecidos. Si te gusta el cine y vives, por ejemplo en el estado de Indiana, tus posibilidades de conocer en persona a cualquier director de cine son mínimas. En Chile, en cambio, agarras la guía de teléfono, le pones un poco de paciencia y hablas con cualquiera. Por ejemplo, cuando yo trabajaba vendiendo jabón y estaba con dudas vocacionales, averigué el teléfono de Andrés Wood y fui a hablar con él a la oficina. Más barato que un psicólogo y más directo, pensé. “Oye, lo que pasa es que estoy trabajando como Ingeniero Comercial, pero me gusta el cine, bla, bla.” Wood no es muy comunicativo. Y estaba ocupado editando el trailer de “La Fiebre del Loco”. Me miraba preguntándose por qué había ido a hablar con él. “Y estaba pensando qué me recomiendas. ¿Debiera irme a estudiar a Nueva York? ¿Tal vez a Cuba?”
– No hay tanto que estudiar. Vas a irte por dos años, vas a endeudarte y a la vuelta igual vas a tener que partir de cero. Así que mejor parte de cero altiro. Agarra una cámara y filma. Ahora se pueden hacer cosas baratas.
Fue tan alentador el discurso que renuncié a mi pega y me puse a grabar Fatality.
Y tal como conocí a Wood terminé conociendo también a Waissbluth. Aunque fue más indirecto. Partió por un corto llamado “El Tesoro de los Caracoles” que ganó todos los premios posibles para un corto en Chile hace un par de años. Y yo estaba buscando financiamiento y equipo para hacer un corto, así que me pareció buena idea hablar con el director. Cristián Jiménez me respondió el mail de inmediato. Y es que debe haber pocos directores más cooperadores con sus pares que Jiménez. Y resulta que Jiménez era socio de Waissbluth. Yo estaba impresionado. Recuerdo que me sorprendió entrar a la casa donde tenían la oficina. La gente cirulaba entre los distintos cuartos. Ellos tenían sus computadores en el cuarto de la entrada. “Lo que es hacer una película pensé”, a nosotros apenas nos alcanza para pagar una oficina de 120 lucas y éstos gallos tienen una casa completa. Tuve ganas de decirles todo lo que me había gustado “Los Debutantes”, pero me contuve. Un poco porque quería presentar mis cosas dignamente y otro poco porque tuve la impresión de que Waissbluth no necesitaba que nadie le subiera el ego. Así que hice un comentario estúpido tipo: “ahhh, Los Debutantes… rica la Antonella Rios, ahh?”. Y luego les presenté mis cosas. Me dieron un par de consejos y con el tiempo nos comenzamos a ayudar mutuamente. Y claro, con el tiempo, me di cuenta que eran perfectamente terrestres y sufrian de las mismas desgracias que todos los terrestres. Cómo cuando le dije a Jiménez: “Está buena la casa ésta que tienen.” Se rieron los dos: “No es nuestra. Acá hay varias productoras. Nosotros arrendamos la oficina de la entrada por 110 lucas.” Y es que, claro, como les dije, estamos en Chile.
Y ahora, como les estoy ayudando con el guión de una serie sobre un ingeniero comercial que quiere ser cineasta (inventada por ellos, pero escrita por mí, coincidencias de la vida) me sentí con el derecho de, al pasar por su oficina a buscar unos papeles, robarme un DVD de “Los Debutantes”. Y cómo me he extendido mucho hablando de mi tema preferido (yo) voy a cerrar acá y dejar ésto en suspenso. Mañana les cuento que me pareció la película en su segunda pasada, en casita, calentito, con Andrea y DVD robado.

Anuncios

2 comentarios »

  1. escucha la banda sonora… la cancion con la que empieza (y me parece que varias otras) la escribio un grupo chileno…se llama Gameover y adivina de que colegio son…como tu lo dices, santiago es un pueblo…bye!

    Comentario por marciana — Miércoles, 5 julio 2006 @ 8:20 pm | Responder

  2. Con razón que me sonaba el grupo. Grande LMS!

    Comentario por Mitch Gómez — Viernes, 7 julio 2006 @ 8:36 am | Responder


RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: