El Escribidor.

Viernes, 28 julio 2006

“Vecinos Invasores”

Filed under: Posts de Pelicula(s) — Miguel A. Labarca D. @ 11:38 am

El roedor de más a la derecha se llama Heather. Incluso en la versión en español. A ver si lo aprenden a pronunciar.

Cómo pasar las vacaciones de invierno sin ir a ver una de vacaciones de invierno. Doblada en chilenizado español, con colas para entrar al estacionamiento del Hoyts y una sala llena de niñitos que, por suerte, se portaron muy bien y se rieron mucho.
Y no sólo ellos. Porque “Vecinos Invasores” es como la película bizarra (del mundo bizarro, de los superamigos) de Superman Regresa. Si Superman era un Hindenburg de espectativas infladas, para Vecinos Invasores no podía tener la vara más baja. La fui a ver sólo porque soy un buen marido y para Andrea una película con animalitos tiernos que se tiran flatos es simplemente irresistible. Y además yo la había llevado a lo de Superman, así que había que pagar.
Pero “Vecinos Invasores” pica, como ardilla maníaca, desde su bajo perfil y sorprende, gusta y saca infantiles, sanas e inocentes carcajadas.
Sin la poesía de Nemo o Monsters, o el foco adulto de Shrek o Los Increíbles, Vecinos Invasores se la juega por la misma combinación que Madagascar. Humor y animales. Nada nuevo, es cierto. Pero nunca nos cansaremos. De hecho, Vecinos es hasta explícita en homenajear a sus fuentes. Todos los viejos de la sala recordamos al Oso Jogi al comienzo y a Pepe Le Puff después. Y está él clásico esquema de cazador desagradable e inútil tratando de cazar a presa adorable, hábil y afortunada. Tampoco nos cansaremos de eso. La inevitable moraleja que conduce la trama es bastante predecible, pero no molesta, sino que aporta sin monopolizar y entorpecer lo realmente divertido.
Y además de todo eso, sutil, pero subversivamente una crítica venenosa, agudísima y demoledora al estilo de vida suburbano-gringo, basado únicamente en tener una casa linda, un 4×4 amenazante y luego vivir para ver televisión y comer chatarra. La secuencia de el mapache explicando cómo la vida humana gira en torno a la comida ya se la hubiera querido Spurlok en “Super Size-me”. Aunque a la salida ninguna mamá pareció conmovida mientras sus hijos devoraban chocolates y gaseosas azucaradas. Los monos tiernos debilitan la ironía. Y además, acá es muy diferente. Nosotros no tenemos ardillas.

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1 comentario »

  1. es inevitable mantener a los escuincles quietos asi que por que no desaernos de ellos mandandolos aver una peli; nooooo

    Comentario por lazcano — Martes, 16 septiembre 2008 @ 7:57 pm | Responder


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