El Escribidor.

Miércoles, 6 septiembre 2006

“El rey de los huevones”

Filed under: Boris Quercia,Posts de Pelicula(s) — Miguel A. Labarca D. @ 6:24 am

Al final, ni siquiera es tan huevón.

Quería que ésta película fuera buena. Me cae bien Boris Quercia. Además de su innata pinta de chileno buena onda, uno no puede más que alegrarse de que un actor con ganas, buen ojo y mucha, pero mucha conexión con el público haya logrado darle el palo al gato de la manera que él lo ha hecho.
Sobre todo cuando su primera película fue LSD. Hecha en un verano, sólo con actores jóvenes, cámara de video, muchísimas ganas y casi cero pretensión. No era maravillosa, pero entretenía y funcionaba.
Y de ahí el gran salto a “Sexo con Amor” una adaptación a Chile de el feeling, espíritu y actitud de las comedias picarescas italianas de los años sesenta y setenta. Y “Sexo con Amor”, desde su secuencia de créditos inolvidable hasta el final en el cumpleaños, funcionaba perfecto y nos hacía esperar grandes cosas de Quercia.
Porque Quercia, tal como Nicolás López o el maestro de todos, Spilberg son el tipo de autores que desarrollan el cine. Porque no sólo tienen las ganas de hacer una película (eso lo tienen todos) y las patas para hacerla (eso lo tienen algunos), sino que además tienen un “plan”.
Y por “plan” me refiero básicamente a una visión de largo plazo de el tipo de películas que quieren hacer, la forma en que quieren hacerlas y el público al que quieren llegar con ellas.
Mientras la inmensa mayoría de los cineastas ve al público, la publicidad, la distribución y el negocio como un tremendo cacho por el que deben “pasar”, Quercia, López y Spilberg tienen la habilidad de ver el entuerto del mercado como un trampolín sobre el que se las arreglan para saltar y seguir saltando cada vez más alto y con suerte, cada vez con mayor gracia.
Lamentablemente, “El Rey de los Huevones” no es el caso. Es un salto con un tremendo impulso – porque el vuelo de “Sexo con Amor” es tremendo, porque la premisa de la película es atractiva, porque la peruana Jibaja es espectacular y porque (cualquiera que haya hecho teatro callejero lo sabe) decir “huevón”, en Chile, siempre vende- pero… es un salto en falso.
Aunque tiene sus aciertos (las locaciones, la secuencia cuento-cabaret, Tamara Acosta, la conversación del sauna), la sensación con la que uno sale es que la película no cumple lo que promete. Principalmente por un guión muy mal cosido, así como por errores específicos que matan la ilusión (un tipo con acento raro y bigote actuando de vecino cualquiera -mejor hubiera sido hacerlo explícitamente venezolano- un niño actor malo, Jibaja también mala, cuando habla) y un planteamiento tan obvio e inocentón como su protagonista o sus opciones de placement, la película no cierra ninguna de las puertas que abre; no cumple ninguna de sus promesas.
Algunas risas, pero pocas. Un niño con el que se trata de picar cebolla sin disimulo, pero que uno nunca logra de dejar de ver como un niño mañoso que está tratando de aprenderse los diálogos de memoria. Y una subtrama de estafas, mafiosos y peligro que ni siquiera alcanza a desinflarse, porque nunca comienza realmente.
Si la guía para “Sexo con Amor” era Celentano, acá el referente más claro es Cantinflas. Personaje principal bueno hasta decir basta, de pocas luces, baja posición social, pero empeñoso y con chispazos de picardía. Un niño que en algún momento le pide que “sea su papá”. Una niña de su misma posición social que representa el amor puro y terrenal. Y una tremenda mina que encarna el deseo, el amor inalcanzable y peligroso.
Y bueno, con todas sus pifias, Cantinflas es un maestro indudable. Pero hizo sus películas hace treinta años. Quercia debía adaptar la fórmula al 2006. Pero no lo hace. Y ahí es donde se cae. Tal como para hacer una película sobre el hastío de vivir no es necesario hastiar a tu público, para hacer una película sobre la inocencia y la bondad no es necesario asumir que tu público tiene la inocencia y la bondad del actor más chico de tu película (sobretodo cuando la promocionas con minas y escenas de sexo). Porque el espectador, a éstas alturas, demanda un poco más… ¿o no?
La verdad es que no lo sé. “El rey de los huevones” ha roto la taquilla en su primera semana
Nos enfrentamos acá a tres posibilidades:
1) Con el correr de las semanas su taquilla se normalizará transformándose en una película exitosa, pero para nada un “fenómeno”, dándonos la razón a los que creemos que, al final del día, el público aprecia una buena historia bien contada.
2) Será un éxito de taquilla sin precedentes demostrando que:
2A) Si bien se trata de una película excesivamente obvia e imperfecta para los lectores de éste blog o cualquier aficionado al cine, pasa que los aficionados al cine en Chile son poquísimos y cualquier película Chilena que aspire al éxito debe apelar a gente que NUNCA va al cine y que en verdad tienen el mismo background audiovisual que un espectador de Cantinflas del año sesenta.
2B) Yo soy el verdadero “rey” y si supiera algo de la industria del cine estaría ganando plata en eso y no escribiendo este post gratis.
Ya veremos. Lo bueno es que 2A y 2B siempre caerán en el terreno de la especulación.

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2 comentarios »

  1. De acuerdo, como dijo Andrea huevones somos nosotros que la fuimos a ver. Ok no es para tanto, pero cosas que mataron la pelicula:
    El pendejo es TERRIBLEMENTE mal actor
    La música es primaria tratando de causar una emoción barata que no se logra
    La pelicula no explica de donde surgen los conflictos y como se solucionan
    No me logra simpatizar el huevon por lo que hace al final…

    Donde están LOS VALORES!!!

    Comentario por Dunga — Miércoles, 6 septiembre 2006 @ 9:16 am | Responder

  2. Acá van mis puntos:
    – Actor con acento de Miami o algo de por ahí, haciendo de chileno. Concuerdo plenamente… cagaron fuera del tiesto.
    – Diálogos “teatrales”. Faltó un poco de soltura en las frases. Vayan al paseo ahumada a sacar diálogos!!
    – “El Rey de los huevones”… muy buen título, pero le sacaron poco provecho… prometía una buena comedia, reírse hasta no dar más… pero no hay TANTA risa.

    Sensación general: Película recomendable para entretenerse un rato. No sentí que me robaron del dinero de la entrada, creo que valió la pena. Probablemente no es para cinéfilos.

    (Como diría Harry el Sucio… la opinión es como el culo… todos tenemos una)

    Comentario por Parrao — Miércoles, 6 septiembre 2006 @ 9:40 am | Responder


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