El Escribidor.

Lunes, 20 noviembre 2006

Transamerica.

Filed under: Duncan Tucker,Posts de la vida.,Posts de Pelicula(s) — Miguel A. Labarca D. @ 8:00 pm

Desperate transexuals.

El evento.

Ahora que trabajo en el mundo del cine, voy a estrenos para gente del mundo del cine. En vez del teatro chino es el Cine Arte Alameda. No hay alfombras rojas ni reportes de E-Entretainment, pero si Andrea se demora igual media hora en elegir su falda (¿es cuma decir falda?; lo lamento, pero decir pollera me parece de abuelita) no me quiero imaginar qué pasaría si estuviera e-Entretainment analizando los vestidos. Creo que no podría ir con Andrea. Tendría que llegar del brazo de Luciano Bráncoli o algo por el estilo. Y no podría usar los jeans JJO que me regaló Maraldi y ya no me saco ni para ir al baño (éste es un blog con placement).
Así que mejor dejemos las cosas como están. Auspiciaba Kunstmann, así que llegamos temprano y nos sentamos a tomar cerveza y maní con miel que ofrecian unas promotoras que deben haber sido sobrinas del dueño de Marco Polo, porque parecían fascinadas de repartir maní. En el stand de Kunstmann había una chica morena muy chilena vestida con traje de bávara, sirviendo los schops por primera vez en su vida, agonizando con la espuma y la maña de la palanca aquella de su máquina de schop. A su lado, supervisándola y corrigiendo, una rubia con pinta de bávara, pero vestida de chilena que evidentemente había servido muchos schops en su vida. Naturalmente, pensé. La rubia es la nieta de Herr Kunstmann que vino desde Valdivia a supervisar a la pobre promotora. Un desperdicio de recursos y un complejo muy chileno. La nieta Kunstmann, dos generaciones después, olvidó que todo trabajo ennoblece y servir schops, más aún. Ella debió haber sido la bávara de la cerveza.
Y el tanto y tan buen ambiente de Oktoberfest, que no tenía nada que ver con el sushi, ni el DJ, ni la película, ni la fauna cinefila local, pero, que duda cabe, la atención es parcial y caprichosa un lunes en la noche, tanto de aquello nos llevo a alegrarnos nuevamente de estar en Chile. Nos dio hambre, cruzamos la calle y dos lomitos palta todavía con los schops plásticos en la mano hicieron que Andrea me besara llena de palta diciéndome que el ambiente del cine era lo mejor. Yo estuve totalmente de acuerdo.

La película.

La película, después de todo eso, daba un poco lo mismo, pero resultó ser bien buena. Y buena en el sentido amable y bonito del término. Por el tema, yo esperaba una peli underground, media escandalosa y deseosa de espantar a burgueses comedores de lomitos. Pero nada de eso. Transamerica es una road movie plagada de buenos sentimientos, personajes secundarios divertidos y principales con un arco como para empastar y entregar en una clase de introducción al guión. Y el envoltorio de película tradicional, casi ochentera, me parece perfecto para acercar al espectador a un mundo del que de otra forma estaríamos muy lejanos y prejuiciados. Porque aunque de la boca para fuera uno pueda decir “todo bien”, el tema impacta cuando empiezas a pensar en los detalles. Detalles que, si eres hombre, no son nada de detalles.
Mientras veíamos la película, Andrea me preguntó si el protagonista era “el” o “la” protagonista. Yo dije que me parecía ser él. Ella dijo que “la”, pero no estábamos seguros. Ahí quedó la conversación hasta hoy, cuando, buscando fotos, me di cuenta que la actriz es “ella” y es ni más ni menos que Felicity Huffman la mamá que sufre por sus malcriados hijos en Desperate Housewives, otra de mis series preferidas (al menos la primera temporada, la segunda no la he visto). Esto lo menciono porque el solo hecho de hacerse irreconocible sin cambiar demasiado y, además de eso, hacerse creíble y querible en el rol de Bree (guiño, probablemente), un hombre que lucha por transformarse en mujer y asumir su paternidad-maternidad merece un aplauso cerrado.

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3 comentarios »

  1. No hay guiño. Transamérica comenzó a filmarse antes de que Felicity consiguiera el rol en DW.

    Comentario por Uninvited villian — Martes, 21 noviembre 2006 @ 11:12 am | Responder

  2. Y le puso nombre a su pene prostático. Le llamó Andy.

    Comentario por grampus — Miércoles, 22 noviembre 2006 @ 4:55 pm | Responder

  3. mmm que envidia! si alguna vez quieres invitar a alguien yo feliz voy a un estreno, son graciosos acá en Chile, bueno, lo mismo pasa en el mundillo artístico y las eternas inauguraciones (a propo, yo tengo una el martes)pero son entretenidas después de todo
    Saludos,
    jc

    Comentario por jc — Domingo, 3 diciembre 2006 @ 4:52 pm | Responder


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