El Escribidor.

Lunes, 13 agosto 2007

Benito en la Nación.

Filed under: Posts de la vida.,Posts de Pelicula(s),Rodríguez Matte — Miguel A. Labarca D. @ 8:18 pm

Salvador Burrell fue Benito.

Periodismo 2.0, lo bautizó Raveau medio enojado, como es su costumbre. A mi me da lo mismo. No hay algo como mala publicidad, en éste negocio, por lo menos. Así que bienvenido sea el blogriodismo de La Nación.

Además, estamos hablando de cine, películas sobre tortugas y skaters, una imprecisión no matará a nadie. Lo terrible es suponer que las fuentes son similares cuando hablan de política, ciencia o economía. Si El Mercurio miente… La Nación lo busca en Internet. Cool por ellos, me parece.

Don Sebastián Labra hizo un artículo sobre el trailer de “El Fin del Mundo Según Benito” basándose en dos fuentes de primera categoría, famosas por su imparcialidad y veracidad a toda prueba: el blog de Raveau y el blog de Mitch Gómez.

De hecho salí como Mitch Gómez, cosa a que a los promotores de mi nick name (que los hay, y furibundos) les encantó. Mi declaración está sacada textual del blog y menos mal, porque si me hubieran entrevistado, jamás podría haber una cita culta como esa.

Acá el link al reportaje. Dato freak: la foto también la sacó Mitch Gómez, productor multitasking como pocos.

Anuncios

2 comentarios »

  1. Solo un alcance, eso de “bautizar” como “periodismo 2.0” no es correcto, el término existe desde hace años, se empezó a usar cuando los blogs informaban antes que la prensa, yo lo usé en un sentido más irónico. Eso pues, saludos.

    Comentario por Raveau — Miércoles, 15 agosto 2007 @ 11:04 am | Responder

  2. PROPIEDAD PRIVADA.
    En verano. Producto del stress, un banquero muy gordo, con pelucón y un gran mostacho, un nuevo rico absolutamente asqueroso tanto físicamente como en sus valores morales, se comporta como un energúmeno en la casa de un compañero de trabajo donde ha ido a pasar el fin de semana con su familia.
    Da dinero a sus hijos y al hijo varón de su amigo para que vayan tomándole gusto a eso de tener dinero, -a las crías del sexo débil no les da nada, las desprecia-; también les da a lo niños un largo puro y una copa grande con coñac; -“para que se hagan hombres”,- exclama mientras se hincha de comer y de beber y se fuma uno de sus largos puros.
    Su mujer alcohólica mientras tanto ríe estruendosamente, dice paridas cuando está borracha y le da uno de sus ataques de hipo latoso.
    Su hijo menor replica con muy malos modos a su madre y su padre le da treinta euros tras felicitarle por su mala acción.
    -”Sale a mí”; -afirma el gordo banquero sin rubor-.

    Unas horas antes en la playa ha dado dinero a los niños por montarle la hamaca, pues el banquero gordo no tiene ni la menor idea de cómo montar hamacas, solo sabe hacer bolas de nieve con el dinero que ha robado.
    Mientras el banquero gordo duerme a pierna suelta en su hamaca, su espantoso hijo menor practica el submarinismo y mata sin compasión tres pulpos de la escollera con su fusil de arpón.
    Este chaval, educado para aniquilar al débil, es una máquina de matar con un fusil en la mano, eso bien lo sabe su madre a la que está a punto de ensartarla como a uno de los pulpos que hace un momento ha pescado, ya que apunta a la pobre mujer con su arma cuando su madre trata de quitársela para que no mate a nadie humano.
    La madre se desmaya, el pavor general sacude la playa. El repelente chico baja el arma, no ha sido el suyo un ataque de lucidez, pues de eso no tiene; en realidad se ha pensado mejor lo de asesinar a sangre fría a su madre por el siguiente motivo:
    -He venido aquí a pescar pulpos, no a matar focas; -afirma con cinismo-.
    El gordo banquero se acerca raudo al chico y ante el estupor general le da sesenta euros y le acaricia satisfecho, como si su hijo fuera un perro que le trae un conejo o una perdiz muertos en la boca y acude a él para reclamar un premio por su acción. Después, encantado consigo mismo y con su hijo, vuelve a tumbarse en la hamaca con una gran tranquilidad de espíritu, al minuto ya está roncando.

    Una vez en casa de su compañero de oficina, el gordo banquero sale del cuarto de baño, lleva puesto un vestido de su mujer y los calzoncillos en la cabeza, entra en el cuarto de los invitados gritándole a su mujer con muy malos modos:
    -¡¡Asunción!!, ¡¿Dónde está mi maleta?!

    Lo que hace insoportable esta escena es que todas estas crueldades, excesos y abusos han sido ejecutadas en presencia de niños, o protagonizadas por niños que tratan de imitar a un adulto moralmente reprobable.

    Una mañana de otoño el director general de la entidad bancaria llamó al gordo banquero a su despacho y le preguntó claramente:
    -¿Cómo puede usted permitirse llevar este elevado tren de vida: tres casas, dos coches, viajes, buenos hoteles y restaurantes…, si yo con mi sueldo no puedo permitirme tales lujos?
    Silencio sepulcral en una pausa larga e incómoda.
    -¡Con su magnanimidad, señor director general…!; -suplicó el banquero gordo entre titubeos-. ¡Mi mujer, mis hijos…!; ¡piense en ellos!
    -Pienso en el bien de la entidad. -Dijo fríamente el director general del banco.
    Y desde ese mismo día el gordo dejó de ser banquero.

    BARBIE ESPERA BEBÉ.
    Un ejecutivo recibe unas visitas en su casa. Cuando todos los invitados ya han llegado sale su mujer Barbara (Barbie), que está embarazada de ocho meses.
    Barbie está muy avergonzada por su tremendo barrigón. Las visitas disimulan muy mal la gran incomodidad que les produce su presencia, hasta que una de las mujeres deja escapar un comentario que exterioriza lo que todos los presentes piensan:
    -“Es una lástima que haya perdido su espléndida figura, siempre se preocupó tanto de guardar la línea“.
    Todos comienzan a sugerirle formas de ocultar aquel antiestético barrigón mientras el marido, deprimido, se emborracha.
    -¡Ya no es tan bella como antes…!,-se lamenta el anfitrión-; ¡ya no puedo lucirla!
    Todos hablan de impedir que el marido siga bebiendo pero nadie se atreve a quitarle el vaso de la mano; al final el marido saca un arma, todos creen que quiere suicidarse, pero en lugar de matarse dispara contra el “bombo” de su mujer mientras exclama:
    -”¡Sal de este cuerpo, Satanás!”.
    Barbie se desploma suavemente hacia el suelo, como una flor que se marchita;-se trata de una parodia de la mejor secuencia del film “Topaz” de Alfred Hitchcock donde Karin Dor también parecía deshincharse-.
    Los invitados aprovechan los últimos instantes de vida de Barbie para “felicitarla por haber recuperado tan deprisa la figura perdida durante su embarazo”.

    Comentario por Xavier Sans Ezquerra — Domingo, 21 marzo 2010 @ 9:30 am | Responder


RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: