El Escribidor.

Domingo, 27 enero 2008

Belén

El de arriba es el trailer de BELÉN, cortometraje de Bernardo Palau, amigo, mago y futuro comunicador audiovisual. Entiendo que este es su corto de egreso.

Cuando Palau me ofreció un papel en su corto, pensé obviamente que era un parte pequeña, como la que tuve en La Comiquería. Me empecé a dar cuenta que era un poco más cuando me citaron en dos locaciones dos días distintos.

La primera era en un café de Providencia. Tenía que hacer una escena en que me pateaban y en la que mi personaje reaccionaba, digamos… intensamente. Además de todo el café que derramé, algo gracioso fue que la gente de arte no tenía gel y mi pelo estaba más inflado y desordenado aún que de costumbre. La pobre vestuarista trataba de bajármelo con agua, cuando pasó frente al local un grupo de turistas franceses y se quedaron mirando. Partían a Torres del Paine en una hora, pero se detuvieron, interesados. Uno de ellos pidió un vaso de agua y azúcar y comenzó a domar mi pelo con un menjunje que hizo ahí mismo. Los otros explicaron que el tipo era algo así como el segundo mejor peluquero de París, dueño de una cadena se salones. Es lo lindo de los cortos, todos trabajan lo que tienen y felices (todos salvo algunos estudiantes de cine que hacen cortos, pero eso ya es otro tema).

La segunda locación fue una real consulta de psicólogo, en la que yo hacía de psicólogo. Ahí me di cuenta que lo mío era un secundario hecho y derecho. Era el último día de grabación. El equipo estaba agotado, el director trasnochado y para más remate, llegó un profe entremedio a desautorizar a todo el mundo y tratar de dirigir él. Pero salimos airosos, a pesar de todo… creo.

No tengo la objetividad para opinar del corto y no trataré de hacerlo. Sólo puedo sostener, sin temor a equivocarme que con mi poca experiencia frente a las cámaras, ya soy mucho más que un buen actor. Porque mientras los buenos actores actúan, yo sobre-actúo.

Anuncios

Domingo, 13 enero 2008

American Gangster (y sus micrófonos)

Fuimos con Andrea y su mamá a ver esta película al festival de El Mercurio en el Parque Bicentenario. Nunca había ido a estos festivales veraniegos al aire libre. Un poco porque no tengo la compulsión de ver las películas antes de su estreno y otro poco porque tenía prejuicios con la calidad de imagen y sonido. Y otro poco por la lata de ir, comprar la entrada antes, llegar antes para reservar asiento, esperar, etc.

Debo decir que la experiencia igual vale la pena. Es entretenido como experiencia, más allá de la película en sí. Santiago parece otra ciudad desde la orilla del río. Ojo eso sí con el frío. A uno se le olvida, pero aunque nos estemos cociendo en el día, en la noche la temperatura baja, y baja mucho. Un chaleco delgado o cortaviento puede no ser suficiente. Rescaten la chomba chilota del cajón de invierno. No tirarán mucha pinta, pero disfrutarán la película.

Sobre la peli. Muy bien, pero más de lo mismo. Ridley Scott y su guionista se sentaron a ver películas de gangsters e hicieron un megamix en clave negra. No hay cliché gangsteril que acá no esté. (ahora muchos spoilers) Tenemos el asesinato inicial en la cabeza, el gangster íntegro retando a sus hermanos pasteles y pintamonos, la familia, la escena de guardar DEMASIADOS billetes, el atentado contra el jefe de familia y, el peor cliché, la escena del gangster mirando bailar a la chica de su sueños. Por momentos incluso me pareció que Denzel Washington directamente imitaba a Al Pacino enojado. Y los clichés siguen en la forma de filmar y montar. Hay muchas de aquellas elipsis que me encantan en que al ritmo de una canción setentera se muestra por ejemplo el ciclo de distribución de la droga. O pausas tranquilas para momentos familiares. Las mejores y más novedosas escenas, para mi juicio, tienen que ver con la mamá de Frank: el momento Clos de Pirque en que le regala la casa y el reto final de la señora que se debiera ganar algún premio.

En resumen, esta es una película para aficionados moderados a películas de gangsters. Si no te gusta el género, mejor evítate una más. Y si te gusta demasiado, tal vez sientas demasiado deja vú.

Ahora, el punto freak de la noche fue la cantidad de micrófonos que aparecen en la película. Y ojo que no soy demasiado observador para los errores de las películas, pero acá era demasiado notorio. Una de tres escenas tenía un micrófono visible. Incluso a veces la caña completa. Lo raro es que estamos hablando de una peli de 100 millones de dólares y de un director que puede tener altos y bajos, pero que se caracteriza por su maestría técnica. ¿Qué pasó entonces?

No tengo una respuesta clara. En los foros de IMDB culpan a los proyeccionistas. Explican que le peli fue filmada en 4:3 (supongo que para darle un look retro) y que eso implica dejar un “aire” arriba y abajo que el proyeccionista debe “ajustar”. Suena razonable, dado que estábamos en un festival al aire libre, pero me parece raro que gente en Australia o USA que la vio en cines, alegue lo mismo. Y también es raro que no hayamos visto el mismo error en otras películas. Casi estoy por pensar que Ridley quiso pasarse de listo y lo dejó como error intencional para darle una onda setentera a la película. Por favor si alguien vio la película y tiene una respuesta, comente, que para eso son los blogs.

Viernes, 11 enero 2008

Actuando en “La Comiquería”

Filed under: Posts de Pelicula(s) — Miguel A. Labarca D. @ 4:49 pm
Tags: , , ,

Hoy di un pequeño gran paso en mi incipiente carrera de actor, lo que vendría a ser mi tercera o cuarta vocación y, nunca se sabe, tal vez la definitiva. Raveau me dio el papel; está produciendo un largometraje de la Escuela De Cine dirigido por Nicolás Lorca su partner de varios cortos y documentales. Raveau y Lorca también son autores del guión. Y decidieron solicitar mis servicios porque un gran actor sabe que ningún papel es chico. Aunque lo sea.

Párrafo periodístico informativo de rigor: La Comiquería es un largometraje de ficción basada lejanamente en la historia real del Dr. Zombi (ex locutor de Rock & Pop) que un buen día y de la nada decidió abrir una editorial de comics en Chile y fracasó rotundamente en el intento. La peli tiene mucho croma y look comiquero estilo “Promedio Rojo” (sí, ódiame Raveau por haber escrito eso), pero con una sensibilidad más cercana a Cameron Crowe que a Alex de la Iglesia. Eso lo digo sin haber leído el guión y sin haber visto nada de la peli más que los avances… pero es mi sensación y esto es sólo un blog. Así que señores periodistas, nada de tomarlo como información oficial cuando hagan uno de sus reportajes 2.0.

Mi pequeño gran rol se llamaba “DIBUJANTE SIN DERECHOS” y estaba inmerso en un clásico “montaje de entrevistas”; el director de la editorial recibe a varios dibujantes que le cuentan sus geniales ideas para realizar comics. Mis líneas iban así:

DIBUJANTE SIN DERECHOS: Tomamos a todos los super héroes famosos y los ponemos a vivir acá, en Santiago.
DANIEL: Ya… ¿y los derechos?
DIBUJANTES SIN DERECHOS: ¿Qué derechos?

Preparé el personaje a conciencia: me paré el pelo con gel, me puse mi polera roja de Flash Attack y una chaqueta sin mangas pero con muchos bolsillos que llené de lapices mina inspirado por Fox. Quería hacer un dibujante introvertido, contenido, de medio lado, pero Nicolás, haciendo algo que no recomiendo repetir a los directores en sus casas me actuó un dibujante embalado, vendedor e histriónico. Ni modo, le di el gusto al director e incluso colé unas líneas de mi cosecha mencionando super héroes (“Tomamos a todos los superhéroes famosos: Batman, Superman, Acuaman… ¡Thor! y los ponemos a vivir acá, en Santiago”) Y eso fue, dos tomas y ya habíamos terminado. Actuar es lo mejor: si quieren dirigir, producir, escribir, hagan el ejercicio, actúen en los cortos de sus amigos.

Sería todo. Si quieren leer más de La Comiquería, vayan sitio web de La Comiquería y si quieren cahuines y behind the scenes vayan a la bitácora de rodaje de Raveau.

Y les dejo el teaser-trailer de La Comiquería:

Miércoles, 9 enero 2008

Golpe de efecto.

Filed under: Posts de la vida.,Posts de Pelicula(s) — Miguel A. Labarca D. @ 7:36 pm
Tags: , ,

Hoy fui a una conferencia sobre el marketing en el cine. Habló Ángel Carcavilla, Javier Sanfeliú con Matías Camus y finalmente Andrés Valdivia. Igual interesante por las experiencias de los involucrados que, estoy de acuerdo, eran voces autorizadas, pero eché de menos alguien con alguna idea realmente novedosa o sistematizando algo. Aunque estoy siendo injusto, Valdivia, trató de explicar y ser didáctico. El resto más bien fue interesante cuando contó sus experiencias y prescindible cuando trató de explicarlas. Bueno, es marketing, si quisiéramos algo riguroso iríamos a conferencias de astrofísica.

En fin, pero la conferencia no es el punto. El punto es aquello que pasó cuando Sanfeliú y Camus (asesores comunicacionales de Mirageman y Radio Corazón) exponían. En un momento relativamente fome de la exposición (tal vez intencionalmente fome) se paró un pelado del auditorio y comenzó a increpar a Sanfeliú. Le dijo que no tenía idea de lo que estaba hablando, que él y su equipo, desde sus trincheras de internet, habían hecho mucho más campañas y sabían mucho más de web 2.0 que todos los que estaban parados adelante. Era como un deudor habitacional de la web 2.0. El moderador trató de calmarlo. Dijo que las preguntas eran al final. Sanfeliú parecía confundido. Le pidió al pelado que explicara su pregunta. Valdivia trató de calmarlo haciéndole la pata: le dijo que leía su página y era muy buena (www.porlaputa.com).

Pero el pelado, lejos de tranquilizarse se sulfuró más. Cruzó el Aula Magna de la Pontificia Universidad Católica increpando a los expositores. El público expectante. Algunos gritos de apoyo, otros de censura. Y yo realmente pensé que el pelado los iba a agarrar a todos a combos porque ya estaba casi encima del estrado.

En ese momento vimos algo azul atravesar el pasillo. En un segundo había golpeado al pelado en la cabeza y se lo echaba al hombro en medio de los aplausos del honorable. Era Mirageman. ¿Querían Marketing viral? In your face, nos dijeron. Realmente notable.

Todo lo ocurrido fue grabado en directo y, según ellos, fue subido a youtube. Me acabo de meter y no encontré nada. No sé si por torpeza mía o de ellos. En cualquier caso, les dejo algunos otros videos de Mirageman, un héroe de carne y hueso, como usted o como yo.

ACTUALIZACIÓN 10 de ENERO: Parece que era torpeza mía. Acá está el video que siemprelisto Maza encontró y linkeó desde su página.

Y acá Mirageman en tiempo de Teletón.

Y acá contra Varni.

Y acá el trailer… ¡quiero puro verla!

Domingo, 6 enero 2008

Croma

Propósito blogger de año nuevo: escribir más en mi blog. Me parece difícil creer que cuando partí escribía todos los días. Ahora con suerte una vez al mes. Trataré de retomar, aunque sea más rápido, sin fotos y sin final redondo.

Mañana haremos algunas retomas de “Ilusiones Ópticas”, la película de Cristián Jiménez rodada en Valdivia en septiembre pasado y que puso mi nombre en IMDB. Serán todas en un estudio acá en Santiago contra un fondo verde: el croma. A lo ILM, esperamos grabar objetos que después insertaremos computacionalmente en la película verdadera. Es bonito terminar haciendo algo así en una película llamada Ilusiones Ópticas. Tiene metáfora y arco, como diría Hermes.

En la vida debiéramos poder arreglar nuestros errores con croma. Cuando estuvimos en un lugar incorrecto o cuando no estuvimos en el lugar correcto. Ya han hecho películas de controles remotos que intervienen la realidad. Falta hacer una de cromas. Cuando salga alguna protagonizada por Ben Stiller o Steve Carell, pueden decir que lo leyeron primero acá.

Jueves, 13 diciembre 2007

El fin del FIN (DEL MUNDO) (SEGÚN BENITO)

Fotograma Gentileza de Pancho Almenara, nuestro director de fotograf�a y Nico Morera, nuestro editor.

Costó pero salió. Fue difícil, pero si fuera fácil no me hubiesen contratado, como dijo una vez mi jefe Sepúlveda en otro contexto, claro está. O, alguien podrá decir, si no me hubiesen contratado, tal vez HUBIESE sido fácil. En fin, son opiniones. No tengo claro el futuro de éste proyecto, pero me hace feliz haber puesto mi parte para que avanzara. El proceso pasa, el resultado queda. Este fue el trailer que produjo MAP y un servidor, dirigió Hernán Rodríguez Matte y empujó un tremendo equipo de gente que tuvimos la suerte de reunir. Muchas gracias a todos. Si no recuerdas los hechos, puedes leer por acá.

Espero que les guste. A la edición aún le faltan algunos ajustes y toques de magia de post, pero para verlo en Youtube no hará mucha diferencia.

Si eres fan, puedes deleitarte en www.elfindelmundo.cl

Lunes, 26 noviembre 2007

¿Qué pensarán de Calle 13 en Japón?

Filed under: Posts de la vida.,Posts Linkeados. — Miguel A. Labarca D. @ 5:41 pm
Tags: , , , , , ,

Desde pequeño que tengo la afición de abrazar causas impopulares. En el colegio debí soportar golpes y todo tipo de bulling sin publicidad debido a mi afición a decir lo que nadie quería escuchar. Incluso acuñé una frase: “sé que me voy a tirar mucha gente encima…” decía al comenzar la polémica. Y la reacción muchas veces era correspondiente y literal con la frase misma. Desde aquel tiempo descubrí que, dentro de la inmensa gama de causas impopulares posibles, mis preferidas son aquellas que parten siendo populares, pero de tan populares terminan siendo impopulares, como Los Rolling Stones, el Burger King, Martin Scorsesse o García Márquez.

El reggatón es un ejemplo paradigmático de estos últimos casos. Lo he visto suceder y pensaba guardar silencio, porque hay una correlación directa entre rebeldía y espinillas en la vida de los hombres. Pero ya no puedo seguir siendo cómplice de la injusticia. He leído demasiados blogs y escuchado demasiados comentarios estruendosos y apocalípticos, el fin de la música, vergüenza juvenil, mal gusto triunfante… por favor, un minuto de silencio, pido la palabra.

Me encanta el reggatón. Lo digo acá y lo digo ahora, dando la cara, de frente al país, fuera del closet, orgulloso. El reggatón es la última joya reluciente el vertedero de la música desechable mundial. Es, obviamente, injusto compararlo con música más “seria”, como hacen muchos rockeros intransigentes; el Rock (que en su momento también fue tildado de basura, perversión y no-música, pero ahora está cada vez más viejo, acomodado y selecto, como el jazz antes que él).

Me da risa escuchar a los nostálgicos de tiempos mejores… ¿olvidaron a Rick Astley, a los New Kids, a MC Hammer, al Axé, la lambada y un largo etcétera? El reggatón debe compararse con sus iguales, con ritmos populares, pegajosos y transpirados frente a los cuales sale, casi siempre violenta y cochinamente bien parado.

No solo de ciervo, trufas y waygú se alimenta el gourmand. Hay que saber disfrutar una marraqueta con queso chanco. Y un buen whopper, por supuesto.

Dicho lo anterior, debo hacer un disclaimer. Aunque sea buena onda y tenga cara de niño bueno, Daddy Yankee no es el rey. Los mejores son “Residente Calle 13”. Igual de machistas , sexistas y políticamente incorrectos que el resto, los residentes tienen características únicas en el género: sentido del humor, buenas letras, color local y personalidad. Y esto último, como decía Jules Winnfield… goes a long way.

Para muestra un botón. “¿Qué pensarán de nosotros en Japón?” (el video no es oficial pero merece serlo).

Jueves, 1 noviembre 2007

Las probabilidades no sirven para nada.

Filed under: Posts de la vida. — Miguel A. Labarca D. @ 11:47 am
Tags: , , , , , ,

Oaxaca.

Dentro de mi digno, en ocasiones honroso, paso por la universidad, hay una rama del conocimiento a la que nunca pude acceder realmente. Pero no fue falta de voluntad. Fue el puro azar.

El semestre en el que había que tomar Probabilidades decidieron adelantar el horario de inicio de clases en el Campus San Joaquín. El primer módulo comenzaría a las ocho en punto. Para evitar el taco, dijeron. Pero yo no tenía la culpa del taco. Yo llegaba al campus a dedo. Desde la casa de mis papás en La Reina hacía dedo hasta Vespucio. En La Reina éramos todos como amigos, así que el primer tramo era fácil. En Vespucio había que tener ojo, pero el sistema funcionaba. Me paseaba entre los autos como vendedor de flores, mi dedo en alto y la vista en las caras de los conductores. Con un poco de experiencia pude identificar rápidamente a los que tenían cara (y auto) de San Joaquín. Una vez identificados era fácil. Los miraba y les sonreía, haciéndoles ver que yo sabía que iban allá. Y ellos sabían que yo sabía. Y yo sabía que ellos sabían que yo sabía. Y la tensión de no llevarme se les hacía tan insoportable que terminaban abriéndome la puerta.

Pero el semestre en que adelantaron la hora de entrada, todo empezó a fallar. Había menos taco en el semáforo, menos chances de encontrar una cara San Joaquín. Y cuando las encontraba, las caras venían con sueño, atrasadas, no miraban a los ojos. El juego dejó de funcionar. Me tuve que levantar más temprano, iterar en muchos más semáforos para que resultara. Y el camino de ida era terrible. Zombis en un auto por Vespucio. Sin hablar, con sueño, enojados. No volví a hacer amistades haciendo dedo.

Mi primera clase era Probabilidades. Llegaba ahí con sueño, con frío. Con el mal sabor del viaje. Y el profesor hablaba de fórmulas que representaban cosas que nunca podían tocarse. Que difícilmente podían imaginarse. Así que nunca entendí. Me limité a aprender las fórmulas y sacar los ejercicios, rasguñar las pruebas y responder como simio amaestrado. Pero lo que se llama entender, iluminarse, sonreír agradecido con un poquito más de mundo explicado, nunca lo logré.

La lucha duró varios semestres. Después de probabilidades vino Inferencia y luego Econometría. Me arrastré como soldado herido por esos tres semestres. Y si no fui destrozado por el enemigo fue en gran parte gracias a soldados más fuertes que me llevaban en los hombros. La noche antes de la prueba de inferencia llegaba a la casa de la Lore. Su pololo, Edo, que es un sádico, disfrutaba de mis penurias mientras comía pizza de peperonis. La Lore, que es una santa, trataba de responder a mis preguntas que eran de carácter práctico y general, estilo: ¿Qué tengo que aprender para sacarme un azul mañana?

En ocasiones también trataba de ayudarme O’Briyen, una de las personas más inteligentes y más flojas que conozco. Es una combinación extraña, pero en O’Briyen funcionaba muy bien. Su método de estudio era el siguiente. Antes de la prueba resumía toda la materia en una sola hoja de su archivador tamaño escolar. Su resumen no eran palabras, eran gráficos, esquemas y símbolos que solo él podía entender. Luego se tiraba en un sillón por un tiempo que variaba entre uno y cinco minutos a mirar fijamente sus jeroglíficos. Luego largaba un triunfante: ¡listo! y partía a prepararse una piscola o bien se tiraba a dormir en el sillón mientras el resto resolvíamos guías, resumíamos, leíamos y, en general, sufríamos. Al día siguiente siempre estaba entre las cinco mejores notas. En ocasiones, después de haber procesado la información para la prueba, O’Briyen trataba de explicarme algunas distribuciones y fórmulas. Pero yo pienso como una lenta e ineficiente locomotora aristotélica. Y lo de O’Briyen eran económicas y silenciosas secuencias de ceros y unos. Y entremedio piscola. No había entendimiento posible. O’Briyen terminó siendo ayudante de Probabilidades y yo seguí raspando los cuatros hasta que logré superar todo aquello y entrar en materias un poco menos inciertas.

Sin embargo, llegamos a ser buenos amigos. Algunos semestres después, pocos veranos antes de terminar la carrera hicimos un viaje a México. El mochileo más épico de mi vida. Y fue en ese viaje cuando escuché la mejor explicación sobre la inutilidad de todos los esfuerzos por comprender el azar. Estábamos en la estación de buses de Oaxaca comprando boletos para Palenque, unas ruinas perdidas en medio de la selva de Chiapas. Eran los mejores tiempos del subcomandante Marcos y la guerrilla Zapatista. El rumor entre los asustados turistas era que el camino a Palenque podía ser peligroso. La guerrilla detenía buses, asaltaba a los pasajeros y tomaba rehenes. Habíamos ido a México en busca de aventuras, pero nunca tanto, así que le preguntamos al vendedor de pasajes si era verdad que la guerrilla asaltaba buses. El mexicano asintió. “A veces sí”, dijo. Entonces O’Briyen se adelantó y le preguntó qué probabilidades había de que asaltaran un bus.

– Pos que yo le voy a explicar de las probabilidades -el vendedor de boletos le habló a O’Briyen con el tono de quien explica algo muy obvio a un niño muy chico-. Imagínese que yo le digo que lo pueden asaltar y entonces usted no toma el bus y pos que al bus lo asaltan. O yo le digo que la probabilidad es que no lo asalten y usted toma el bus y lo asaltan. ¿Entonces para que le sirven las probabilidades ahí?

O’Briyen abrió la boca pensando la mejor forma de explicar tres semestres en una frase. Pero desistió de inmediato.

– ¿Ve? La probabilidades no sirven para nada -concluyó el vendedor con una sonrisa.

Con el correr del tiempo nos reímos muchas veces de aquella frase. Pero, aunque nunca lo hayamos admitido, en ese momento; sucios, hambreados y asustados en la estación de buses de una ciudad desconocida, le encontramos toda la razón del mundo.

Viernes, 26 octubre 2007

Multiversos.

Filed under: Mis CUENTOS — Miguel A. Labarca D. @ 2:05 pm
Tags: , , , ,

No somos nada.

Era inteligente en clases, pero tonto en el recreo, como repetía su propia mamá riendo. Le gustaba la física a secas, pero odiaba la educación física. Comenzó a leer de mecánica cuántica y relatividad por iniciativa propia. Entre todas, la hipótesis de los multiversos era su preferida. Un físico famoso sugería un experimento. Dispararse con una pistola cargada en la cabeza y repetir la experiencia muchísimas veces. En la mayoría de los universos posibles el físico moría con un forado en el cráneo y el desprecio de la comunidad científica. Pero en alguno de los universos bifurcados, el físico sobrevivía a cien, a mil disparos consecutivos. En ese universo la hipótesis de los multiversos se prueba y el científico pasa el resto de sus días en la la gloria.

Él tenía su propia versión del experimento. Paseándose solo en la oscuridad de las fiestas entre la gente alegre. Buscaba a las mujeres más atractivas y las sacaba a bailar. Al momento de acercarse, instantes antes de recibir la negativa en la cara, el cosquilleo en el estómago le indicaba que estaba jugando peligrosamente en los bordes mismos del conocimiento y las posibilidades humanas. De madrugada, caminando a casa bajo el universo oscuro, repasaba mentalmente todas las negativas de la noche. Otro hubiera estado triste, pero no él. Sabía que alguno de los infinitos universos posibles él no sólo bailaba con una de aquellas niñas sino que además pololeaba y se casaba con ella, viviendo el resto de sus días en la gloria de haberse aventurado en lo desconocido y haber vivido para contarlo.

Lunes, 17 septiembre 2007

La Fonda más triste de Chile.

Filed under: Posts de la vida.,Profesiones — Miguel A. Labarca D. @ 10:07 am

Tal cual.

Había decidido renunciar a mi bien remunerado trabajo para empezar mi propio negocio (idea discutible) y con mi socio Parrao se nos ocurrió partir “de a poco” (mala idea) e instalamos nuestra oficina en mi departamento (pésima idea).

En ese tiempo yo estaba tan soltero como un grifo. El departamento que arrendaba en calle Lota era ideal en casi todos los aspectos, salvo al dormir y cocinar. Me dormía tarde por el ruido de los borrachos recogiendo sus autos luego del carrete en el barrio Suecia y me despertaba temprano, con el ruido de las micros que pasaban rugiendo bajo mi ventana a partir de las seis de la mañana. En cuanto al cocinar, estoy seguro que el arquitecto que inventó las cocinas americanas, estoy seguro, nunca se tuvo que hacer un salmón a la plancha y luego, satisfecho, tratar de olvidarlo. Era una cocina para abstemios gastronómicos, cosa que nunca he sido. Así que mi departamento-oficina olía a una mezcla de todos los sabores y cocimientos del mundo que podía ser apetitosa o insoportable según tu estado de ánimo y disposición hacia las experiencias exóticas.

(more…)

« Página anteriorPágina siguiente »

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.