El Escribidor.

Viernes, 26 octubre 2007

Multiversos.

Filed under: Mis CUENTOS — Miguel A. Labarca D. @ 2:05 pm
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No somos nada.

Era inteligente en clases, pero tonto en el recreo, como repetía su propia mamá riendo. Le gustaba la física a secas, pero odiaba la educación física. Comenzó a leer de mecánica cuántica y relatividad por iniciativa propia. Entre todas, la hipótesis de los multiversos era su preferida. Un físico famoso sugería un experimento. Dispararse con una pistola cargada en la cabeza y repetir la experiencia muchísimas veces. En la mayoría de los universos posibles el físico moría con un forado en el cráneo y el desprecio de la comunidad científica. Pero en alguno de los universos bifurcados, el físico sobrevivía a cien, a mil disparos consecutivos. En ese universo la hipótesis de los multiversos se prueba y el científico pasa el resto de sus días en la la gloria.

Él tenía su propia versión del experimento. Paseándose solo en la oscuridad de las fiestas entre la gente alegre. Buscaba a las mujeres más atractivas y las sacaba a bailar. Al momento de acercarse, instantes antes de recibir la negativa en la cara, el cosquilleo en el estómago le indicaba que estaba jugando peligrosamente en los bordes mismos del conocimiento y las posibilidades humanas. De madrugada, caminando a casa bajo el universo oscuro, repasaba mentalmente todas las negativas de la noche. Otro hubiera estado triste, pero no él. Sabía que alguno de los infinitos universos posibles él no sólo bailaba con una de aquellas niñas sino que además pololeaba y se casaba con ella, viviendo el resto de sus días en la gloria de haberse aventurado en lo desconocido y haber vivido para contarlo.

Miércoles, 22 agosto 2007

100 Palabras

Filed under: 100 Palabras,Mis CUENTOS,Posts de la vida.,Posts Linkeados. — Miguel A. Labarca D. @ 9:17 pm

La imagen es vieja, pero no encontré otra.

Ya está abierto el concurso “Santiago en 100 Palabras” de Revista Plagio, Metro y Minera Escondida. En tiempos de poco tiempo como éstos tiempos, éste es el mejor concurso literario para flojos y procastinadores como yo. De hecho, en ésta versión se pueden hasta mandar cuentos por internet. Qué mejor, escriben y mandan un cuento entre revisar la cartola del banco y leer al escribidor. Mis lectores fieles ya conocerán éstos cuentos, pero acá los pongo para que los lectores nuevos se animen a concursar (y los lectores viejos reclamen que ya no escribo nada nuevo). Prometo pronto poner otros con los que he concursado y he perdido deshonrosa y anónimamente. Porque para ganar hay que aprender a perder, pues. Hoy ando cacofónico, lo sé y qué fué.

LOS ENANOS
(Mención Honrosa 2001)

La cosa es así: dentro de cada cajero automático hay un enano que cuenta la plata, recibe depósitos y escribe los comprobantes. Cuando algún enano se queda sin plata, corre por las alcantarillas hasta el cajero más cercano, y le pide plata a su colega.
Todos sabemos que los enanos son mal genio, así que a veces pelean y no se prestan plata. Es entonces cuando quedan fuera de servicio. Para pasar la rabia, el enano en cuestión prende un cigarrillo, busca un teléfono público y conversa un rato con el gnomo que da el vuelto.

DEPORTES EXTREMOS.
(Mención Honrosa 2001)

Oficialmente, el record aún lo ostenta Juan “Mundongo” Muñoz: un minuto y dieciséis segundos entre Huérfanos y Alameda, con una chequera. Sin embargo, en Diciembre del ‘95, estuvo a punto de ser destronado por Carlitos “Correcaminos” Parrao, quien zigzagueó a una velocidad increíble, con una cadenita de plata. Lamentablemente, un golpe de maletín en el rostro lo derribó, veinte metros antes de batir el esquivo record. Su victimario, el funcionario de correos Ascanio “Choro” Garrido, anotó nueve puntos buenos y se mantuvo por dos años como líder indiscutido de la categoría “Derribo de Carterista con Objeto Contundente”.

Martes, 26 junio 2007

Edipo en la Encrucijada (Tragedia familiar en un acto)

Filed under: Mis CUENTOS,Posts de la vida. — Miguel A. Labarca D. @ 1:02 am

Edipo llega a la encrucijada de caminos y se da cuenta que el viajero que viene en el otro sentido no se aparta para darle el paso.

EDIPO (sacando una espada): Dejadme pasar o ateneos a las consecuencias.

LAYO: Edipo, ¿qué crees que estás haciendo con eso?

EDIPO: Lo desafío a singular combate por el honor y el derecho al paso.

LAYO: ¿Después de la educación que tuviste, de los sacrificios que se hicieron por ti? ¿No tienes nada mejor que hacer que andar buscando pelea en la calle?

EDIPO: Caballero, no sé de lo que habla. Saque su espada o aténgase a las consecuencias.

LAYO: ¿Qué edad tienes, Edipo?

EDIPO: ¿Yo? Este… treinta, recién cumplidos.

LAYO: ¿Sabes que a tu edad yo ya tenía un auto, una casa y un trabajo estable?

EDIPO: Pero qué tiene que ver…

LAYO: A mi nadie me regaló nada. Eran otros tiempos, otro país… yo fui a un colegio fiscal, me metían diarios en los zapatos, jugábamos a la pelota con calcetines huachos. Pero así todo salí adelante. Y soy Rey… ojo, Rey. Imagínate si hubiera tenido tus oportunidades… sería emperador, presidente del mundo…

EDIPO: Pero, es que tú no entiendes. Ser Rey está bien, pero…

LAYO: ¿Pero qué, a ver?

EDIPO: O sea, no tengo nada en contra de la monarquía, pero hay otras cosas… Ser rey… no es lo mío.

LAYO (incrédulo, escandalizado): ¿¡No es lo tuyo?! ¡Hay muchos que matarían por estar en mi lugar, para que sepas!

EDIPO: Sí, pero a mi no me llena, no es mi vocación.

LAYO: (Remedando a Edipo) “No me llena”, “no es mi vocación”… mira, yo a los diez años quería ser alfarero. Y a los trece oráculo. ¡Oráculo! ¿Te das cuenta? ¿Y a donde hubiera llegado como oráculo? A ningún lado, imagínate… cortando tripas de animales, haciendo sahumerios, tirando huesitos… Está bien, esas cosas son muy bonitas cuando uno es niño. Pero Edipo, ya estás peludito, tienes que sentar cabeza, formar una familia, construirte un palacio, comprar un carruaje, pagar la akademia de los niños… Pero a quién vas a mantener así, ¿qué mujer digna y en su sano juicio se casaría con un don nadie?

EDIPO: ¡No soy un don nadie! ¡Voy a pasar a la historia, vas a ver! ¡Algún día te voy a demostrar lo equivocado que estás!

LAYO: A sí, ¿y cómo me lo vas a demostrar?

EDIPO: Emhhh… teniendo aventuras, viajando, liberando ciudades oprimidas…

LAYO: Liberando ciudades oprimidas… por favor aterriza, vienes diciendo lo mismo desde que saliste del colegio. No tienes Isapre y vas a liberar ciudades oprimidas… para liberar ciudades se necesita lo mismo que para pagarle al jardinero: Plata. Y por eso la gente con los pies en la tierra trabaja, ahorra y planifica. Eso es lo que debieras hacer en lugar de estar por ahí patiperreando como fenicio.

EDIPO: Pero es que yo tengo otras cualidades, otros talentos, otros intereses…

LAYO: (Sarcástico) ¿Ah sí? ¿Cómo cuales?

EDIPO: Las adivinanzas.

LAYO: Por favor, como si las adivinanzas te fueran a llevar a algún lado. Además, si fueras bueno para eso, ya habrías adivinado algo. ¿Qué has adivinado, a ver, qué has adivinado?

EDIPO: O sea, por el momento nada, pero tengo algunos proyectos…

LAYO: No me hagas reír, ¿acaso crees que alguien te va a estar esperando para darte algo a cambio de una adivinanza? Madura, por favor. Mira, no necesitas contestarme ahora, pero por favor piensa en lo que hemos hablado.

EDIPO: ¿Pero… y el duelo…?

LAYO: Olvídate del duelo y piénsalo, Edipo. Si no por mi, por lo menos considéralo por tu mamá, que te quiere tanto y se preocupa siempre por ti. Tú sabes que siempre fuiste su regalón.

EDIPO (suspirando): Tá bien, ta bien…

LAYO: Y de paso me podrías acompañar al palacio y ayudarme con el ábaco nuevo que no entiendo como usarlo.

EDIPO: Papá, te he explicado mil veces como usar el ábaco.

LAYO: Y me explicarás de nuevo. Yo no entiendo esas manías que tienen ahora con los ábacos. Yo llegué a rey sumando con los dedos. Ni falta que me hizo un ábaco para tener éxito en la vida.

Edipo se encoge de hombros y sigue a Layo hacia Tebas.

Miércoles, 28 junio 2006

Felipe y el Helicóptero.

Filed under: Mis CUENTOS — Miguel A. Labarca D. @ 7:51 am

Cuento fantástico y fantasticamente bien intencionado. Se me ocurrió cuando le fui a cuidar el departamento a mi amigo Felipe, por eso el homenaje con el nombre del personaje. A Felipe no le gustó, pero creo que es el cuento preferido de mi mamá. Así que me puedo dar por satisfecho.
Felipe es un niño que pasa casi todo el día solo en el departamento en el que vive con su madre. Hasta que un helicóptero comienza a visitarlo. Dicen que los niños tienen demasiada imaginación. Podría ser el caso de Felipe. O tal vez no. Léanlo ustedes mismos.

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Jueves, 22 junio 2006

En 100 palabras (o menos)

Filed under: Mis CUENTOS — Miguel A. Labarca D. @ 9:47 am

Estos son sin duda mis cuentos más leídos. La idea del concurso eran historias de ciudad en menos de cien palabras. Saqué dos menciones honrosas y los cuentos estuvieron un año en estaciones y carros de metro. Luego envejecieron durante otros tantos en un pasillo oscuro de la Estación Escuela Militar. No sé si siguen ahí, creo que los sacaron. Gracias a Plagio por el concurso “Santiago en 100 palabras” y por los quince segundos de fama.

Santiago en 1 PDF

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Martes, 20 junio 2006

Mi papá, el departamento, la navidad y el gato.

Filed under: Mis CUENTOS — Miguel A. Labarca D. @ 11:41 am

Este cuento es en parte autobiográfico y, por lo tanto, es divertido. Pero, de alguna forma todos son autobiográficos. Como dice Varguitas, un striptease al revés. En éste quedo bastante en pelota, pero todo sea por los lectores. Dedicado a todos quienes hayan decidido y concretado abandonar el nido y correr hacia lo desconocido.

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Lunes, 19 junio 2006

El Enemigo.

Filed under: Mis CUENTOS — Miguel A. Labarca D. @ 12:37 pm

Un viejo monje busca al innombrable en rincones oscuros y hogueras expiatorias. Aún no sabe que el mal se esconde en los rincones más inesperados.
Escribí éste cuento de viejo estilo cuando estaba en la universidad. El cómo es más importante que el qué, en éste caso.

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